¿PARA QUÉ SIRVE EL DICHOSO PER? II

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“Todo necio confunde valor y precio”. Antonio Machado.

 

Esta semana en mi tribuna de opinión voy a desarrollar la continuación del análisis que ya expusimos desde Blackbird acerca del ratio PER (¿PARA QUÉ SIRVE EL DICHOSO PER? I), probablemente el ratio más famoso del mundo bursátil, profundizando en dicha métrica de valoración y la importancia que tiene su correcta interpretación en entornos tan complejos y volátiles de mercado como el actual.

El principal problema del ratio PER, es que algunos cazadores de gangas creen que hay que comprar todas las acciones con una relación precio/beneficios baja, pero si me permiten, esa estrategia carece de sentido desde nuestro punto de vista. No debemos mezclar manzanas con naranjas. El PER que para Gamesa es una ganga no tiene porqué serlo para Telefónica. Por lo tanto, como les explicamos en el primer post referente a la utilidad del PER, debemos comprender que el ritmo en el crecimiento del denominador (BPA, beneficio por acción) es la clave para entender los conceptos ¡barato y caro!

Si usted hubiera invertido en una compañía con un PER de 523 cuando Cristóbal Colón descubrió América, y en el caso de que los beneficios se hubieran mantenido constantes, estaría por estas fechas recuperando el valor de su inversión.

Los tipos de interés tienen mucho que ver con los PER prevalecientes, puesto que los inversores, como ahora, pagan más por las acciones cuando los tipos de interés son bajos y los bonos resultan menos atractivos. Tipos de interés aparte, el increíble optimismo generado por el mercado alcista puede conducir el PER a niveles ridículos, como podemos apreciar hoy en día en compañías como Amazon, Facebook o Linkedin. En este periodo de expansión monetaria y bajos tipos de interés, las compañías de rápido crecimiento ostentan unos PER más bien propios del “País de las Maravillas” que de lo verdaderamente recomendable y las Blue Chip, adquieren unos ratios PER que en otras épocas estarían reservados para las acciones de crecimiento rápido.

El porcentaje de crecimiento de los beneficios lo sabemos calculando el porcentaje de aumento de los beneficios de un año al otro. De esa manera obtendremos otra forma de saber si una acción está sobrevalorada. En lo referente a la siempre importante tasa de crecimiento futura, su deducción es tan válida como la de cualquier otro. Una fórmula un poquitín más complicada nos permite comparar la tasa de crecimiento con las ganancias, teniendo en cuenta los dividendos al mismo tiempo. Para ello debemos averiguar los datos de la siguiente fórmula;

 

Tasa de crecimiento a largo plazo + dividendos/PER

Supongamos la empresa XYZ:

 

Tasa de crecimiento del BPA: 14%

Rentabilidad por dividendo: 3,9%

PER: 7,2

Solución:

En el ejemplo, sería (14 + 3,9) / 7,2 = 2,5.

La valoración consiste en los siguientes baremos;

  • Menos de 1 = infraponderar
  • Entre 1 y 2 = neutral
  • Mayor que 2 = sobreponderar

 

Una manera un poco más avanzada de saber si una compañía está barata o cara, en función de su ratio PER, es mediante la utilización de la situación de efectivo. La valoración empresarial siempre debería incorporar dos puntos de vista.

El primero es el propio negocio y el segundo el patrimonio. Es obvio que una buena situación de negocio permite ampliar el patrimonio y que un mal negocio lo destruye, por más ampliaciones de capital que se precisen. Como decía Warren Buffett; “el tiempo es amigo de los buenos negocios y enemigo de los malos”. La mejor manera de comprobar si estamos delante de un negocio con una ventaja competitiva duradera, es mediante el estudio de la situación de efectivo.

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Si la compañía es capaz de autofinanciarse y amontonar el efectivo en el balance estamos delante de una auténtica ganga. La manera correcta entonces de valorarlo, es mediante un ajuste fino del PER en función de la caja neta por acción. En el caso de la compañía XYZ, por ejemplo, el efectivo en caja era de 15.000.000.000 de euros mientras que la capitalización era de 18.000.000.000. Si aplicamos el cálculo del PER habitual, es decir capitalización entre beneficio, obtenemos un PER (18.000.000 / 2.500.000) de 7.2 veces (teniendo en cuenta que XYZ tiene un beneficio de 2.500.000 euros). El PER de XYZ es generoso aunque ningún regalo.

Sin embargo, si normalizamos el PER a la situación de efectivo nos encontramos que (18.000.000.000 – 15.000.000.000 = 3.000.000.000) / 2.500.000 = 1,2 veces de PER.

Si ajustamos el PER real con el dividendo y la tasa de crecimiento, como hemos visto anteriormente con XYZ (recordemos (14 + 3,9) / 7,2 = 2,5) tenemos 14 + 3,9 / 1,2 = 14,91. ¡Un señor 14,91! En estos casos, si me permiten la conclusión; ¡venda su casa y compre acciones de esta auténtica ganga!
Gisela Turazzini

CEO, Blackbird

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