La inversión value según Peter Lynch II

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  • Ganancias futuras

¿Qué forma hay de predecirlas? Basándose en las ganancias actuales, lo más que puede llegar a adivinar es si la acción está justamente valorada. Lo que necesitamos realmente saber es que pasará con las ganancias en el futuro.

Una compañía tiene 5 formas de aumentar su beneficio:

1. Reducir los costes.

2. Aumentar los precios.

3. Abrir nuevos mercados.

4. Vender más en los mercados de siempre o revitalizarse.

5. Cerrar o buscar soluciones en actividades en pérdidas.

  • El PER

Algunos cazadores de gangas creen que hay que comprar todas las acciones con una relación precio/ganancia baja, pero esa estrategia carece de sentido desde mi punto de vista. No debemos mezclar manzanas con naranjas. El PER que para un Dow Chemical es una ganga no tiene porqué serlo para una Wal-Mart.

El Value Line Survey, disponible en casi todas las grandes bibliotecas y en las agencias de valores y bolsa, es otra buena fuente para los historiales del PER. De hecho, es una buena fuente para toda la información pertinente que el inversor amateur necesita conocer. Es la mejor fuente de información para quien no tenga un analista particular.

Si usted hubiera invertido en una compañía con un PER de 1000 cuando el Rey Arturo rondaba por Inglaterra, y en el caso de que las ganancias se hubieran mantenido constantes, estaría usted por estas fechas recuperando el valor de su inversión.

Los tipos de interés tienen mucho que ver con los PER prevalecientes, puesto que los inversores pagan más por las acciones cuando los tipos de interés son bajos y los bonos resultan menos atractivos. Tipos de interés aparte, el increíble optimismo generado por el mercado alcista puede conducir el PER a niveles ridículos. Durante ese periodo, las acciones de rápido crecimiento ostentan unos PER más bien propios del País de las Maravillas. Las acciones de lento crecimiento adquieren unos PER  que en otras épocas están reservados para las acciones de crecimiento rápido.

El PER de cualquier compañía que esté justamente valorada tiene que igualar su tasa de crecimiento. Estoy hablando de la tasa de crecimiento de las ganancias. Si tiene un PER 15 es de esperar que esté creciendo al 15% beneficios. Si el PER es menor que la tasa de crecimiento, entonces es posible que haya dado usted con una ganga. Una compañía, pongamos por caso, con una tasa de crecimiento del 12% y un PER de 6, tiene una perspectiva muy interesante. Una compañía con una tasa de crecimiento del 6% anual y un PER de 12 es una idea bastante mala de inversión y destinada a acabar mal.

El porcentaje de crecimiento de las ganancias lo sabemos calculando el porcentaje de aumento de los beneficios de un año al otro. De esa manera tendrá otra forma de saber si una acción está sobrevalorada. En lo referente a la siempre importante tasa de crecimiento futura, su deducción es tan válida como la mía. Una fórmula un poquitín más complicada nos permite comparar la tasa de crecimiento con las ganancias, teniendo en cuenta los dividendos al mismo tiempo. Para ello deberemos averiguar la tasa de crecimiento a largo plazo (por ejemplo, en BMW el 14%), súmele los dividendos (BMW paga el 3,9%), y divida por la relación precio-ganancia (en BMW es 7,2). En el ejemplo, sería (14 + 3,9) / 7,2 = 2,5.

La valoración consiste en los siguientes varemos:

-menos de 1 es poco,

-entre 1 y 2 está bien,

-mayor que 2 es la ideal.

Una empresa creciendo al 14%, un dividendo del 3 y un PER de 6 hubiera dado un fabuloso 3.

  • Porcentaje de ventas

Es vital si compramos una empresa por un producto en concreto qué porcentaje afecta al total de ventas en producto en cuestión.

  • La situación de efectivo

Siempre es aconsejable revisar la situación de liquidez de la empresa (así como el valor de las empresas afiliadas) como parte de su trabajo de investigación. Uno nunca sabe cuándo va a tropezar con un regalo. En el caso de BMW, por ejemplo, la liquidez era de 15.000.000.000 de euros mientras que la capitalización era de 18.000.000.000. Si aplicamos el cálculo del PER habitual, es decir capitalización entre beneficio, obtenemos un PER (18.000.000 / 2.500.000) de 7.2 veces (teniendo en cuenta que BMW tiene un beneficio de 2.500.000 euros). El PER de BMW es generoso aunque ningún regalo. Sin embargo, si normalizamos el PER a la situación de efectivo nos encontramos que (18.000.000.000 – 15.000.000.000 = 3.000.000.000) / 2.500.000 = 1,2 veces de PER.

Si ajustamos el PER real con el dividendo y la tasa de crecimiento, como hemos visto anteriormente con BMW (recordemos (14 + 3,9) / 7,2 = 2,5) tenemos 14 + 3,9 / 1,2 = 14,91. Un señor 14,91. La conclusión es que venda su casa y compre BMW.

  • El factor deuda

¿Cuánto debe la compañía y cuánto posee? Deuda contra recursos propios. El balance de situación de una empresa normal está constituido por un 75% de recursos propios y un 25% de recursos ajenos.

La fórmula es:

recursos propios / (recursos propios + deuda a largo plazo)

Entre compañías recuperables y empresas con problemas, yo presto especial atención al factor deuda. Más que ninguna otra cosa, es la deuda lo que determinará qué empresas sobrevivirán y cuáles irán a la quiebra durante una crisis. Las compañías jóvenes con grandes deudas están siempre en riesgo.

Es tanto la clase de deuda como la cantidad lo que separa a las ganadoras de las perdedoras durante una crisis. Existe la deuda bancaria y la deuda consolidada. La deuda bancaria se vence a la vista. No tiene que proceder de un banco. También pueden formar parte de la deuda los efectos mercantiles, que son prestados de una compañía a otra por cortos períodos de tiempo. Vencen muy pronto.

La deuda consolidada no puede ser exigida por mala que sea la situación de la empresa, mientras ésta siga pagando los intereses. La deuda consolidada suele tomar la forma de obligaciones corporativas normales y suelen ser de vencimiento a largo plazo.

El obligacionista no puede exigir el pago inmediato del principal de la manera que puede hacerlo un banco. La deuda consolidada concede a las empresas tiempo para escapar de la crisis.

  • Los dividendos

Desde mi punto de vista, lo que importa es en qué medida ese dividendo, o en su defecto, puede afectar al valor de la compañía y al precio de la acción eventualmente.

Un argumento importante a favor de las compañías que pagan dividendos es que las compañías que no lo hacen tienen larga experiencia en dilapidar el dinero en una serie de peorificaciones. Lo he visto ocurrir la cantidad necesaria de veces como para empezar a creer en la teoría de la vejiga de la gestión empresarial: cuanto mayor es la liquidez que acumula en la tesorería, mayor es la presión para mearla.

El período de la segunda parte de la década de los sesenta, discutido más arriba, debería ser recordado como “Los Años de la Vejiga”. Incluso hoy continúa la propensión entre los directores de empresas a mear las ganancias en proyectos desgraciados, aunque muchísimo menos que hace veinte años.

Otro argumento a favor del pago de dividendos es que su presencia puede evitar que la caída del precio de la acción llegue hasta donde llegaría de no haber dividendos.

Los títulos de primera clase, con larga tradición en el pago y aumento de dividendos, son los que la gente hace cola para comprar durante cualquier tipo de crisis.

Las pequeñas empresas que no pagan dividendos tienen mayores posibilidades de crecer, precisamente a causa de eso. Emplean el dinero para su expansión. La razón por la cual las empresas emiten acciones, en primer lugar, es para financiar su crecimiento sin tener que cargarse con deudas bancarias. Sin embargo, prefiero siempre una empresa agresiva en expansión a una pesada y antigua pagadora de dividendos.

Finalmente, hay que asegurarse que la empresa seguirá pagando dividendos en cualquier época recesiva o de crisis. Por lo tanto, si invertimos por el dividendo es vital asegurarnos de que la empresa tiene efectivo suficiente como para pagar el dicho dividendo.

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