¡La ansiedad se apodera del mercado!

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“La ansiedad con miedo y el miedo con ansiedad contribuyen a robarle al ser humano sus cualidades más esenciales. Una de ellas es la reflexión”. Konrad Lorenz

 

Esta semana hemos acontecido atónitos, ¡cómo el mercado se ha marcado un nuevo farol! La disposición del sector financiero durante la semana pasada, parecía invitarme a pensar que la Renta Variable en Europa, podría cohabitar en un escenario de suave ajuste en Wall Street. La cercanía en bloque sobre las resistencias técnicas de los principales bancos españoles, nos hacían presagiar que el movimiento lateral podría haberse completado. Los argumentos que en Blackbird nos han mantenido a flote, básicamente parten de la idea que los principales índices Europeos han anulado el potencial primer impulso bajista y han recuperado nuevamente uno de los mercados en rango, más extensos que se recuerdan, si contamos con el proceso de enero a marzo de 2.015, como una excepción sobre la regla que viene marcando el mercado en los últimos 18 meses exactamente.

Sin embargo, si bien es cierto que el soporte de los 10.100 puntos de nuestro selectivo ha quedado en entredicho, a medio plazo la situación no varía y la realidad es que el mercado podría buscar los 9.700 puntos, sin que la situación de suelo a largo plazo varíe. Es cierto que el precio nos muestra el camino de la debilidad, pero también lo es que las tendencias se imponen habitualmente a todas las noticias y que en la mayor parte de las ocasiones; ¡lo mejor es no hacer nada! A veces es difícil comprenderlo, puesto que uno tiene con frecuencia la idea de que un Trader vive del estrés diario y se dedica a ir generando pequeños beneficios en múltiples ocasiones y que el éxito precisamente viene de la capacidad de generar muchos trades manteniendo una estadística favorable. Eso, sumado a los algoritmos de gestión monetaria, nos permite generar beneficios extraordinarios.

Pero la realidad es muy distinta a lo que uno a veces cree, ¡o le hacen creer! En nuestro Máster formativo, enseñamos todos los procesos operativos y uno de los aspectos claves es la adaptabilidad, puesto que el mercado es dinámico y eso nos exige adaptarnos a él. En un mercado en rango con fuertes bandazos, podemos afirmar que la operativa a más corto plazo se somete a un ratio de acierto más limitado y a la obligatoriedad de operar el rango. Cada mercado es distinto y el nuestro está claramente dominado por la ansiedad y el agotamiento. Las resistencias anulan las tendencias una y otra vez y precisamente este suceso, permite luego violentos movimientos tendenciales, bajo una longevidad temporal extremadamente corta. Como vengo manteniendo, operativamente es complejo puesto que evidentemente siempre es más sencillo operar tendencias estables, como la del mercado americano, del 2.009 hasta la actualidad.

Sin embargo, un Trader profesional no suele alimentarse del lamento, ¡al contrario! Tenemos que gestionar las posiciones, planteando diferentes escenarios y estando al margen de la fuerte presión a la que habitualmente estamos sometidos. Si queremos invertir en bolsa, mirando cada día lo que vale nuestra cartera, estamos destinados al fracaso, esa es mi opinión. Si hacemos Trading a corto plazo, con apalancamiento y con el objetivo de completar x puntos o euros en la jornada, probablemente estemos destinados a la quiebra. El que entienda el mercado como algo constante, probablemente comprenda algunas de las circunstancias que del propio mercado se derivan. En Blackbird nos quedamos con una idea clara, en la que tratamos de diferenciar valor de momento; codicia de pánico; volatilidad de pérdidas y sobre todo con la idea claramente marcada de que lo único que podemos gestionar es el riesgo y nunca el precio, eso es competencia del mercado. Entonces, ¿Porque obsesionarse con ello? Aquí prefiero ser más práctica.

El dolor, por lo tanto, nunca debería llegar a ser un elemento decisor en nuestra operativa, puesto que a priori todos entendemos aquello de que la volatilidad es un elemento que podemos combatir. Sin embargo, en la realidad acabamos todos absolutamente presos de las fluctuaciones del mercado. Benjamin Graham nos enseñó que el inversor inteligente puede conseguir resultados satisfactorios con cualquiera de las dos formas de actuación que nos plantea; en función de la coyuntura o en función del precio. Pero también sugiere que en igual medida, si se centra en actuar en función de los pronósticos, acabará tarde o temprano actuando como un especulador y por lo tanto, terminará teniendo los resultados propios del especulador financiero. Cabe decir que en Blackbird, denominamos Trader o especulador a aquel que se aprovecha de las fluctuaciones de precio e inversor quién busca un rendimiento; sea alquiler, cupón o dividendo. Eso es importante de matizar, ya que utilizando la definición de Graham, especulador es aquel que actúa de manera impulsiva, sin hacerlo de manera razonada, pero nosotros actuamos en función de un completo estudio que nos lleva a una toma de decisiones objetiva. ¡Nosotros optamos por alejarnos del ruido del mercado! y por este motivo, no nos preocupa estar expuestos en activos de valor infravalorados. Se que el precio del éxito es la paciencia y a veces, aunque emocionalmente parezca lo contrario, cuanto más simple parezca comprar un activo; ¡mucho peor! Los tiempos del mercado, los impone el propio mercado y sinceramente, nos sentimos más cómodos comprando banca española, que Amazon, Facebook o Nike, compañías en máximos históricos, que no cesan en su ímpetu alcista y que si miramos hacia el pasado, obviamente es fácil concluir de diferente manera. ¡Pero qué quieren que les diga! en sentido estricto todos sabemos en qué consiste una buena inversión; en comprar barato y vender caro. ¡La cuestión siempre es cuándo y cómo!

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Así pues, ¿no creen ustedes que en Europa la ansiedad se ha apoderado del mercado? y en USA, parece que los inversores hacen oídos sordos a un año de completa distribución técnica, debido en parte al condicionamiento al que el precio nos somete. La gente solamente mira el valor liquidativo y no el potencial de revalorización de los activos, lo que bajo mi punto de vista es claramente un error. ¡Huir de las modas es un buen activo a largo plazo, en todo!

En este sentido, seguimos pensando que el proceso de distribución en USA continúa y que el match point, se ha salvado por el apoyo incondicional de la FED, a la complacencia monetaria. Sin embargo los riesgos que nos explican una posible fuerte corrección continúan encima de la mesa. No duden de que sería una excelente noticia, pero en algunos sectores (biotecnología, internet y consumo de servicios) los precios precisan un saneamiento severo, como el que hemos visto en Mattel o Whole Foods Markets, por poner dos ejemplos.

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En Europa sin embargo, el momento del mercado es diametralmente opuesto, lleno de miedo y de ansiedad, como comentaba y de un agotamiento que nos impide apreciar las bondades de nuestro mercado. Una economía que mejora, un sector financiero en reestructuración y un consumidor que no cesa en su ímpetu de desendeudarse. Todos estos elementos son positivos para la Renta Variable europea, que catalizada por la devaluación del euro, asienta las bases de un gran mercado alcista. Si le sumamos las mejoras internas en los proceso de gestión de las compañías, la recuperación del mercado doméstico, el saneamiento de los balances y unas rentabilidades nulas en los tipos de interés; ¿les parece descabellado si les digo que probablemente este pesimismo y agotamiento, no deja de ser una buena noticia? ¡Veremos cómo acaba! pero de lo que no me cabe duda, es de que estaremos al pie del cañón a la caza de las mejores oportunidades de inversión.

Gisela Turazzini

CEO, Blackbird

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