El tiempo; ¡alternativa al precio!

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“En cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que sufriera por ti más que tú mismo.” Marco Tulio Cicerón

¿Acabará el Tapering con las subidas de la Bolsa Americana?; ¿Podrá el IBEX 35 subir con la caída de USA?; ¿Las subidas de Tipos de interés hundirán a las bolsas americanas?…

Estas son algunas de las preguntas que nos hemos hecho a los largo de los últimos años, ¿recuerdan? Sin embargo, hay una férrea norma en el mercado a la hora de hablar de correcciones, y es que el mercado puede corregir en tiempo o precio. Esto hace referencia a la posibilidad que tienen los mercados de convertir un ajuste ya sea primario o secundario, en un amplio movimiento lateral. Voy a disponerme a explicar en este análisis las características de un ajuste de mercado.

Habitualmente, el precio de la bolsa se mueve claramente alineado con el incremento en el BPA (beneficio por acción) de las compañías. Digamos que los analistas hacen previsiones de beneficios y en función de su superación o no y de las propias expectativas del consenso de mercado, se crean las tendencias que se van ajustando a largo plazo al desarrollo real de la economía, reflejado en el crecimiento del propio BPA de las diferentes compañías. Los analistas fundamentales, al igual que los técnicos, a veces caen en el sesgo predictivo y la complacencia puede alimentar la previsión de ganancias en exceso, generando sobrevaloraciones y a veces burbujas. Por supuesto que considero que todos los analistas pueden darse cuenta de que un PER 30 es caro, pero es evidente que a veces justifican pagar el sobreprecio condicionados por un simple hecho matemático.

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¡Vamos a explicarlo con cifras! Supongamos una compañía que cotiza a 70€ y tiene un beneficio por acción de 1€. Para saber si la compañía está justamente valorada o no, simplemente debemos calcular el PER (precio/beneficio). En el caso que nos compete, procederé al siguiente cálculo 70/1=70. Esto nos indicaría que la compañía se cotiza a 70 veces sus beneficios, lo que es claramente un primer indicio de sobrevaloración. Sin embargo, la valoración por PER, expresada de esta forma es claramente un error, puesto que considero que hay muchos matices en ella. Por ejemplo, imaginemos que un analista tras un amplio estudio, cree que la cotización de la compañía crecerá a un ritmo del 30% durante los próximos 5 años. Esto supone capitalizar por el interés compuesto el BPA (beneficio por acción), de la siguiente manera;

  • Año 1: 1*(1+0,30)=1,30€
  • Año 2: 1,30*(1+0,30)= 1,69€
  • Año 3: 1,69*(1+0,30)= 2,197€
  • Año 4: 2,197*(1+0,30)=2.8561€
  • Año 5: 2,8561*(1+0,30)= 3,7129€

Esto supondría que la valoración de la compañía para el analista, es de 18,85 veces, es decir, cotizar el beneficio futuro a la cotización real. En este caso, le daría sentido al hecho de pensar que a largo plazo, la mejora constante y lineal en el crecimiento del BPA se justifica por un crecimiento exponencial y sostenido a largo plazo. Insisto en que el principal problema del analista fundamental, es el sesgo predictivo, puesto que por más profesional que parezca el cálculo matemático de la interpretación gráfica, lo cierto es que el criterio de valorar una compañía, es totalmente aleatorio y que depende de las expectativas y del estado anímico del analista. Tal vez por este motivo, Warren Buffett, solamente invierte en compañías que conoce, básicamente, al tener clara certeza de que a largo plazo, ¡el chicle se seguirá mascando de la misma manera! cosa que no puede asegurar en el mundo publicitario o en la tecnología.  Por este motivo, creo que un analista técnico, tiene siempre una ventaja estratégica, al controlar la acción del precio y poder observar de facto qué piensa el mercado versus la realidad y este hecho pesa sobre las cotizaciones actuales del propio mercado.

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Siguiendo con la explicación de la posibilidad de ver un posible ajuste correctivo en tiempo, es algo que considero cada día coge más fuerza, puesto que los intentos de doblegar el mercado en octubre de 2.014, en agosto de 2.015 y en enero de 2.016, han existido y son ya muchos los sectores que han corregido y se están estirando nuevamente. Esto en mi opinión posibilita un relevo sectorial o una gran corrección en rango, que de momento se justifica con los grandes gigantes de internet, capitalizando una importante bolsa de sobrevaloración. Cuando se sanee esta bolsa, el mercado estará preparado para seguir subiendo, siempre sin incorporar a esta tesis, el daño que provocará esta aberración de liquidez, que como sabemos ha sido provocada por los bancos centrales y que es difícil comprender; ¡de qué manera puede afectar! Pero no descarten un proceso de inflación a largo plazo, que no sería nada malo para las acciones. Sin embargo, lo que nos compete desde Blackbird es el ahora y si bien es cierto que el riesgo que hemos venido controlando sigue vigente, lo cierto es que el incremento del beneficio por acción de las compañías es una realidad y que por lo tanto, el tiempo, mientras las empresas ganen más dinero, es una oportunidad correctiva que ajusta la valoración a pesar, ¡sigue siendo cara!

A corto plazo por lo tanto, habida cuenta que técnicamente el mercado ha roto el impulso bajista volviendo al rango, volvemos al proceso lateral, por lo que seguiremos defendiendo la volatilidad con la mirada puesta en el Nasdaq 100, pero aprovechando la debilidad de Europa, mientras no veamos una pérdida en el IBEX 35 de los 8.300 puntos, nivel que marcaría el fin del rebote alcista en el selectivo español, y la más que posible vuelta a los mínimos, circunstancia que como no ha sucedido, aprovecharemos para comprar IBEX 35 y posicionarnos largos, en esta etapa de soporte, con la idea de que a medio plazo los 9.500 puntos, ¡todavía pueden ser reconquistados!

Gisela Turazzini

CEO, Blackbird

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