Consecuencias y efectos secundarios del Quantitative Easing

[hupso]

Tras un lustro de crisis de deuda pública, los inversores europeos hemos vivido el arranque de 2015, con la ansiedad y esperanza de creer que la injusticia monetaria, provocada por las medidas de austeridad impuestas por la divisa común, finalmente terminaría con la imposición del quantitative easing. Lejos de buscar justificaciones o comprender con la mayor exactitud posible las repercusiones de estas medidas, una vez más y presos de nuestra codicia, hemos tratado de resolver nuestros problemas, de la manera más simplista posible: “las medidas monetarias expansivas son alcistas para las bolsas”.

Este debate intelectual, tan típico en el conjunto de nuestra sociedad, poco aporta. De alguna manera, las únicas aberraciones que nos suelen impactar, son las bajistas. Nadie dice nada cuando los mercados entran en procesos de burbuja, que son caldo de cultivo para las posteriores crisis económicas.

Este enero, Europa ha recibido por fin el tan anhelado quantitative easing, y las medidas monetarias expansivas previstas para 2015 y hasta el tercer trimestre de 2016, han propuesto incrementar el balance del BCE en un importa total de 1.100.000.000.000€, a razón de 60.000.000.000€ al mes. Sin embargo, ¿que significa el QE y que impacto real tiene sobre la economía?, ¿A qué se deben las críticas, si es un modelo que se ha convertido en convencional, tras las implementaciones de los principales bancos centrales?, ¿Qué efectos colaterales se pueden derivar de las principales políticas monetarias?

 

El funcionamiento del sistema financiero global

Como todas las innovaciones, el sistema financiero nace de la necesidad inherente que como seres humanos tenemos de evolucionar. La necesidad junto con el proceso innato de creatividad empresarial, obligó a los seres humanos a innovar, creando una solución a una necesidad, que es la custodia del dinero y la actividad prestataria. Estas necesidades, que surgen antes incluso que la propia creación del dinero, fueron las encargadas de crear empresas privadas que se dedicaban a mantener a buen recaudo el dinero a cambio de un precio, que se le denomina tipo de interés. El negocio tradicional de las entidades financieras, consiste pues, en recibir prestado el ahorro por parte de los depositantes y prestarlo para que los diferentes agentes económicos privados puedan disponer de él, para invertir o consumir. En un entorno ideal, en el que no existiera un prestamista de última instancia o banco central, el sistema financiero sería de reserva no fraccional, es decir, que los depósitos a la vista deberían mantenerse en el 100% y que los préstamos salieran de los depositantes, en función del vencimiento de los mismos. Por ejemplo, un depósito a 5 años, debería ser la contraparte de un préstamo a 5 años, siendo la entidad financiera la encargada de evaluar los riesgos, para evitar así asumir las pérdidas que se produjeran, en el caso de impago del mismo. Esta consecuencia afectaría de manera directa a los resultados de las instituciones financieras. Este funcionamiento, evitaría claramente los errores de inversión, puesto que los departamentos de riesgos de las entidades financieras, evitarían prestar dinero a los proyectos de inversión no viables y por supuesto, impediría el crédito hacia los mercados especulativos, para comprar casas que nadie quiere, financiar empresas que no lo necesitan o proyectos de inversión inviables.

La evolución del sistema financiero incorporó el patrón oro, que de alguna manera actuaba como patrón en la capacidad de crear moneda y que permitía una expansión monetaria convencional  a un ritmo proporcional, a la tasa de crecimiento del ahorro. La degeneración del sistema financiero actual, la encontramos en 1844, momento en el que el Primer Ministro británico, Robert Peel, promociona la Ley de Banca, desarrollando un sistema de reserva fraccionaria, que exige un coeficiente de caja del 100% en oro a los bancos privados, respecto a la emisión de papel moneda. El bueno de Peel, no exento de buenas voluntades, erró en un pequeño detalle, olvidándose en su Ley, a la emisión de depósitos.

Este ligero “descuido” de Robert Peel, dió rienda suelta a la creatividad empresarial, lo que permitió a los bancos privados no estar obligados a prestar en función de sus depósitos, puesto que la posibilidad de prestar lo que no se tiene, facultó el sistema de reserva fraccional que hoy en día tenemos. Los bancos únicamente tienen el 10% del dinero total que tienen los depositantes y esto es un grave perjuicio para la economía.

Los ciclos económicos se expanden junto con la expansión monetaria y la facultad de los bancos para poder prestar dinero ficticio, hace que la economía crezca sin la necesidad de ahorrar, lo que provoca un ilusorio efecto riqueza, que es causa y efecto de todas las crisis económicas. La facilidad crediticia y las políticas comerciales de los bancos, permiten la venta de crédito sin que se cumplan estrictos controles de riesgo, facilitando el crédito hacia agentes económicos irresponsables y hacia proyectos de inversión no rentables. Las épocas de auge son facilitadas y permitidas por Estados, que ven en el iluso contento socia,l una posibilidad de mantenerse en el poder; por sindicatos, que ven como el pleno empleo y la inflación, faculta todavía más sus reivindicaciones y por supuesto, los bancos y empresarios, que ven crecer de manera abultada sus beneficios. Sin embargo, la arrogante expansión monetaria, se sujeta sobre cimientos de barro y en el momento que la inflación precisa una subida de tipos de interés, el sistema financiero se colapsa y se produce una destrucción de valor, quebrando de facto el sistema financiero. Es aquí donde nace la existencia de los bancos centrales.

 

La existencia de los bancos centrales

Los bancos centrales o prestamistas de última instancia, nacen de la necesidad de rescatar los abusos bancarios y este es un claro defecto de la economía capitalista. No podemos afirmar que el capitalismo se basa en la expansión monetaria y a la vez crear un instrumento social que proteja el epicentro de la libertad. La regulación financiera y la creación de un ente social, por más independiente que sea, no deja de ser un instrumento público, perverso que se origina como un tumor maligno en el mismo corazón de todo el sistema capitalista. Si los economistas defendemos la eficiencia dinámica del mercado, como la capacidad de la propia economía de regenerarse, gracias a corregir los proyectos de inversión no viables, ¿Porqué no corregimos los defectos del sistema financiero dejándolo quebrar? Seguramente todos penséis, ¡Simple, perderíamos nuestros ahorros! Este es el terror claramente tergiversado por parte de los entes públicos, claramente interesados en mantener de manera injusta los, privilegios de los intermediarios financieros.

No podemos afirmar que el capitalismo se basa en la expansión monetaria y a la vez crear un instrumento social que proteja el epicentro de la libertad.

Explicado de manera coloquial, el banco central es un instrumento público, creado por error, para evitar que los ahorradores pierdan su dinero, como consecuencia de un sistema financiero erróneo, que no se ha sabido corregir. Como decía, la expansión monetaria artificial ha venido muy bien a lo largo de la historia a los líderes de opinión, ya sean políticos, empresarios o sindicatos. La posibilidad de inventar dinero siempre se ha excusado sobre el pretexto del bien social, ya sea para rescatar al mundo del Apocalipsis o bien para financiar guerras, que nadie quiere. Este error en la concepción de los bancos centrales, está degenerando en una política del terror financiero, que como sociedad no somos capaces de alertar. Los bancos centrales, cada vez tienen más poder y todos sabemos que el poder es un fin perverso, corrupto y codicioso. La libertad que como sociedad estamos dando a los bancos centrales, está degenerando hacia un mundo escaso en valores y moralidad y edificado sobre cimientos débiles.

Los bancos centrales, cada vez tienen más poder y todos sabemos que el poder es un fin perverso, corrupto y codicioso

 

Las políticas monetarias convencionales

 

Si hemos visto que los bancos centrales, se crean para evitar que la banca quiebre y que por lo tanto los ahorradores no pierdan su dinero, ¿Qué otras facultades tienen los bancos centrales?

La de crear o retirar moneda del sistema, tal vez más en consonancia al descontento social que a circunstancias económicas. Las decisiones que se toman constantemente en materia económica están equivocadas y lo están por un simple motivo, las burbujas se repiten, las crisis se magnifican y esta bola de deuda no deja de ir a más. ¿Exagero? Bueno, la primera vez que los bancos centrales han rescatado a los fondos de inversión privados fue en 1994. Bill Clinton reconoció en una entrevista posterior, que debía dar una imagen al mundo de solidaridad con la ayuda a México, pero que realmente debía proteger el capital de los fondos de inversión americanos, con intereses en México. La jugada salió bien , México resolvió la crisis y devolvió el dinero a USA y los fondos de inversión no quebraron. Este suceso permitió el rescate sobre el LTCM, fondo especulativo que de no haber sido por los 3,6 billones de USD, hubiera quebrado en 1.998 con la crisis de deuda en Rusia. De los 3,6 billones en 1998 en el LTCM, hemos pasado a rescatar el sistema entero con un total de 4,3 trillones de USD, y permítanme la osadía, ¡NO HAY INFLACIÓN QUE JUSTIFIQUE ESTA BARBARIE!

Las políticas monetarias convencionales consisten simplemente en tener la capacidad de imponer ¡de manera imperativa, que quede claro! el precio del dinero. Una vez más, intervención social sobre uno de los drivers clave del sistema capitalista, que no es otro que el precio del dinero. ¿Todavía seguimos criticando el capitalismo salvaje de los bancos? Bueno, tal vez sea un argumento más en contra del socialismo ignorante. ¿No le parece?

 

Políticas monetarias no convencionales

 

Las políticas monetarias no convencionales o los famosos quantitative easing, precisamente son eso, políticas monetarias no comunes. El manual de instrucciones del banquero central, dice que en momentos de pánico, hay que inyectar dinero en el sistema y la manera tradicional y simple que existe, es la de bajar el precio del dinero al 0%. Estas políticas permiten la expansión crediticia, lo que permite la inversión, el consumo y por lo tanto la mejora del mercado laboral. Todo comienza con el crédito, pero sin tener en cuenta el ahorro, ni la eficiencia que el mercado ha demostrado en todo, precisamente menos en el sector financiero, de ser eficiente en la formación de los precios. ¡Normal, es un mercado intervenido!

Sin embargo, a veces, el tamaño de la burbuja financiera es tan grande, que la bajada de tipos de interés no es suficiente, por lo que los bancos centrales necesitan algo más. Bernanke, el anterior presidente de la FED  (el banco central americano), fue el precursor de las QE. Académico reputado, ha dedicado su vida al estudio y comprensión del crash del 1929 y la Gran Depresión. Sus estudios son brillantes, pero sus conclusiones erróneas. Bernanke explica de una manera coloquial, que el problema de la gran depresión, es que los bancos centrales no imprimieron suficiente dinero. Concluyó diciendo que si el hubiera sido presidente, hubiera salido en helicóptero a repartir billetes. Y no son erróneas por afirmar que sacaría el helicóptero, creado por  Igor Sikorsky en 1942, lo que hacía inviables sus teorías, más bien por un error de cálculo en sus estudios.

A este punto de mis argumentos, tal vez hayan cierta arrogancia de contraponerme a todo un presidente de la reserva federal. ¿Pero no les parece curioso que un aspirante a la presidencia de  la FED, sea el mayor defensor de la existencia del mismo? Raro sería que hubiera defendido la creación de un sistema bancario no fraccional y el desmantelamiento de los bancos centrales mundiales, con la corrección de la Ley de Peel, mediante la imposición del patrón con un coeficiente de caja del 100% en los depósitos. Tal vez a Bernanke se le olvidó pensar, que antes de la gallina siempre viene el huevo y que el problema origen del crash del 1929 no está en la falta de impresión monetaria posterior, más bien en la expansión monetaria anterior, facultada por el error cometido por Peel en 1844.

La manera de sacar la impresora y inventar el dinero de la nada es simple. El dinero ficticio es un asiento contable, simplemente eso. El asiento contable tiene una contraparte, que no son más que los préstamos, por lo tanto, los bancos centrales han inventado una manera de facultar la expansión monetaria, que se resume en esta ilustración:

 

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El Banco Central inventa dinero, lo apunta en su balance y compra activos que los bancos privados no quieren. Este suceso,  convierte los activos de la banca privada en dinero líquido y por lo tanto, se reducen los tipos de interés. Esto lo entenderemos muy bien con la crisis de deuda que vivimos en España en 2012. La prima de riesgo subía; pues los bancos estaban necesitados de liquidez, como consecuencia de una mala gestión en la concesión de préstamos, emitiendo hipotecas para comprar casas que nadie quiere y financiar al Estado, para construir aeropuertos que nadie usa. El mercado, lastró la cotización de los bonos españoles, puesto que de alguna manera, los bancos se verían obligados a vender estos bonos en el mercado secundario, para obtener liquidez. Este hecho, provocó el desplome de los bonos del tesoro, que se subsanó con la compra por parte de los bancos centrales de deuda, para que los bancos privados dispusieran de liquidez. Así pues, la compra de activos no rentables por parte de los bancos centrales, permite a los bancos privados disponer de liquidez con la idea de que los agentes económicos puedan financiar sus proyectos de inversión, que estimulen el mercado laboral y por lo tanto el consumo, las rentas privadas y los impuestos públicos.

La compra de deuda rebaja el coste de la misma, lo que repercute en la bajada de los tipos de interés, por lo tanto, se sanea el sistema financiero y se permite volver a comenzar, salvando a los bancos privados de la quiebra y permitiendo a los empresarios invertir y contratar. ¿Y que pasa con la deuda comprada por los bancos centrales? La respuesta es simple, los bonos públicos comprados por los bancos centrales, se irá retirando de manera gradual, en un proceso medio de 10 a 30 años, a medida que los bonos del tesoro se vayan devolviendo y que por lo tanto, el riesgo desaparezca del balance del banco central.

 

Repercusiones de las políticas monetarias expansivas en los mercados de activos

 

Las políticas monetarias expansivas, tienen un efecto rebote en los mercados especulativos. Erróneamente los bancos centrales han justificado su éxito en la implementación de las políticas monetarias, amparándose en la recuperación del mercado laboral en USA. Sin embargo, si analizamos a fondo los datos económicos y miramos la actividad industrial, las políticas monetarias han mejorado el consumo y el mercado laboral. El desendeudamiento global, por parte de los diferentes agentes económicos demuestran que el saneamiento global va viento en popa y no podemos negar que USA hubiera tenido una crisis más parecida a la de la periferia europea, que otra cosa. Todos miramos con envidia a USA, por haber finiquitado la crisis sin sufrimiento, pero eso es un error de juicio. Las valoraciones las debemos sacar cuando este ciclo económico expansivo en USA estalle, pues luego veremos las consecuencias del mismo. Europa ha saneado su economía con sufrimiento, pero gracias a la acción del euro, las economías de la periferia han tenido que sufrir y acometer reformas con su consiguiente coste social y político, que de otra manera no se hubieran acometido.

Lo cierto es que la compra masiva de bonos por parte de los bancos centrales, ha tenido un doble efecto en la subida de los precios de los activos. El mercado de deuda ha sido el gran beneficiado, puesto que de manera directa se ha comprado deuda en el mercado, lo que ha permitido a los especuladores lanzarse tras los precios creando una burbuja financiera, que a su vez ha dejado la rentabilidad de los activos libres de riesgo a 0 o incluso a tasas negativas. Y no encarnemos la figura del especulador en algo maligno, yo me refiero a los ahorradores privados que leen la prensa salmón y que ven los fondos de inversión que suben un 18% y dan orden de invertir. Estos son los principales especuladores, que no tienen intención alguna de saber en aquello que invierten y lo único que les preocupa es que esos fondos suban más y más. La rentabilidad en el mercado de deuda no se obtiene hoy en día por el tipo de interés, simplemente por el precio. Esto ha provocado que los inversores hayan buscado de la misma manera oportunidades de inversión con riesgo, por el atractivo del Yield Spread. Por ejemplo, en el entorno actual, en el que la deuda tiene rentabilidad nula, ¿no les parece interesante el dividiendo del 7% del Santander?, ¿Les parecería atractivo cuando ING pagaba el 4% en las cuentas a la vista? Este ajuste de rentabilidad ha provocado que el consumidor americano se haya beneficiado de un efecto riqueza que ha estimulado su consumo. Este es el verdadero efecto del QE, la manipulación del consumidor americano, mediante un efecto riqueza, que muy probablemente se vaya al garete a la velocidad de la luz, en el momento que el pánico se apodere del mercado de deuda y de rebote, de renta variable.

¿Y qué hay del poder adquisitivo? Bueno, si tenemos en cuenta que el mercado de crédito está seco, no por falta de liquidez, más bien por el proceso de saneamiento y rectificación de los seres humanos cuando actuamos en libertad; me atrevería a decir, que los tipos de interés sin la intervención de los bancos centrales, debería de ser 0. Por lo que defender el QE como una solución para mejorar el poder adquisitivo del consumidor mediante la bajada de los costes financieros, me parece un argumento flojo. A parte, el desplome de los mercados de materias primas, como consecuencia del desplome de la actividad manufacturera global, dota todavía de un mayor poder adquisitivo, para que el consumo siga el proceso de recuperación, por lo tanto, el argumento de qué el QE estimula el consumo, me temo que queda de la misma manera desmontado.

Lo  único que ha corregido el QE ha sido la tensión de las primas de riesgo en USA y una crisis de deuda parecida a la Europea, que hubiera exigido a USA, contraer el gasto público con el consiguiente coste social y político. ¡Que cada uno saque conclusiones!

 

Efectos colaterales de las principales políticas monetarias expansivas

 

Llegados a este punto, nos queda por valorar las consecuencias y efectos colaterales, que las políticas monetarias expansivas pueden tener sobre la economía. A pesar de la manipulación del Estado y de la persistencia de los bancos centrales por autodestruirse, los agentes económicos cuando actuamos con libertad, aprendemos a corregir los errores; algo vulgarmente conocido como “aprendemos a palos”. Este suceso es maravilloso, puesto que como sociedad europea, hemos sufrido las consecuencias de la anterior burbuja crediticia, por lo que ahora, por más que los bancos nos quieran vender la moto, nos lo pensamos dos veces antes de pedir un crédito. El sufrimiento provocado por las políticas de austeridad tomadas por los principales estados de la periferia, en contra de su voluntad y exigidas por el cumplimiento del tan criticado euro, ha provocado que el sistema financiero europeo se haya saneado y que los estados hayan sentado las bases para un crecimiento sostenido a largo plazo,… hasta que la próxima burbuja.

Sin embargo, la estrangulación del mercado americano y la enorme burbuja de deuda, debería de corregirse generando gran volatilidad. El mercado americano ha imprimido 4,3 trillones de USD, que están en los balances de los bancos. En el banco central como un activo en forma de inversiones a largo plazo y en los bancos privados en forma de liquidez.

Si hacemos uso de la normativa contable vigente, una contracción en los precios de los activos de renta fija, destruiría el valor contable de los activos que forman parte del activo de los bancos centrales, provocando de facto la quiebra de los mismos. Llegados a este punto, me imagino que utilizarán algún artilugio que les permita contabilizar los activos a precio de emisión y no a precio de mercado. Sin embargo, lo verdaderamente preocupante es saber que ha sucedido con los 4,3 trillones de USD, que están en los activos de los bancos centrales. ¿Los han convertido en moneda mediante prestamos a la inversión y al consumo?,¿Los han invertido en los mercados especulativos, comprando deuda y acciones? Los datos que tenemos de Margin Debt en máximos históricos, muestran que 500 billones de esos 4,3 trillones de USD, se han convertido en créditos a la inversión, respaldando una gran cantidad de compra de acciones, con dinero ficticio.

La única parte positiva como les decía, es que los consumidores, empresarios y Estados, no se han endeudado todavía más y han acometido reformas estructurales con la finalidad de desendeudar sus balances. Esta tónica la hemos podido comprobar a gran escala sobre las compañías del IBEX 35, que han reducido su nivel de apalancamiento de manera decidida, incluso ampliando capital para seguir mejorando los ratios de deuda sobre EBITDA, haciendo a los proyectos de inversión más viables y sostenibles. Y por supuesto, esta negativa por parte de los agentes económicos, de convertir en moneda la liquidez bancaria, probablemente sea el catalizador del próximo ciclo económico expansivo.

La contraparte negativa, es comprender de qué manera afectará a los bancos privados y centrales, el inevitable desplome que se avecina,  de los precios de los activos cotizados en las bolsas americanas, ajustando la burbuja de los mercados de renta variable a los precios que realmente merecen cotizar.

Marc Ribes

 

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